SANT JORDI 2025

¿Queréis saber si el Príncipe le entregará la rosa a la Princesa con permiso del dragón? ¡Pasaros por mi mesa en la calle Aribau, 130 de Barcelona! Estaré en una parada.

Una pequeña visualización de nuestra parada de Sant Jordi.

Nuestro colorido puesto despertó el gris que ambientaba la calle Aribau. Con los primeros rayos de luz no tardaron en aparecer las primera visitas que pintaron una sonrisa en mi rostro.

Sant Jordi es una jornada mágica. Un día que el sol, el ambiente, las rosas y los libros, aunque llueva, componen la receta de un plato único, que el dragón permite que se deguste una vez al año.

La mañana comenzó con la sorpresa de una refrescante lluvia de conocidos que no quisieron perderse el primer Sant Jordi de Érase una vez, en una parada de Barcelona, y nuevas amistades que tuve el placer de conocer.

A pesar de quedar la calle Aribau, un poco apartada del centro, el gran bullicio nos enviaba a todos aquellos que se escapaban del gentío. Con mi inconfundible sonrisa y con los brazos abiertos recibí a mis primos, compañeros de trabajo y amistades.

Mis agradecimientos a Núria, su amiga y sus esposos, Miriam, Julián y Pepi, Gonzalo y Belén, Mónica, Ana y Núria, por acercarse a mi puesto y compartir unos fantásticos instantes del día más mágico del año conmigo.

Alba y Oriol

A lo largo de la tarde, recibí la maravillosa visita de dos personitas, que para mi, son muy importantes en mi vida. Mi hijo Oriol y su novia Alba. Él es lo mejor que me ha pasado en la vida y la inspiración de que los cuentos de Las Hormiguitas traviesas y el Delfín y el niño existan. Y como él dice: «él tuvo la versión original de lo cuentos»

Sant Jordi se superó una vez más, poniendo el listón muy alto para próximos años. Regresé a casa con una sonrisa en el rostro imposible de borrar.

Con un gran cariño, os dejo un enlace a un video resumen de lo que fue «mi Sant Jordi»

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